¡A volar!

Me sorprende (y admira) cuando voy al circuito de Cala Bassa la
facilidad de algunos pilotos para quedarse suspendidos en el aire,
ese momento en que no sabes si suben o bajan.

En lo técnico, la dificultad de enfocar y encuadrar objetos en
rápido movimiento y, sobre todo, la limpieza a fondo que hay que
hacer a todo el equipo nada más salir de allí.